Sí, es normal. Los productos de exterior de acero negro cambian de color con el tiempo y pueden oxidarse superficialmente, y tu chimenea de jardín no es la excepción. Tiene un revestimiento resistente al calor, pero este está expuesto a altas temperaturas, lluvia y rayos UV. Por ello, la capa se desgasta poco a poco y pueden aparecer pequeñas manchas de óxido o un tono parduzco.
Es algo puramente estético y no afecta al funcionamiento ni a la vida útil de la chimenea. ¿Quieres mantener su aspecto? Cúbrela cuando no la uses o retoca las zonas afectadas con pintura resistente al calor.